martes, 16 de octubre de 2012

Resumen de la Carta Porta Fidei


En camino hacia el Año de la Fe

“Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe”
CARTA APOSTÓLICA- PORTA FIDEI
Benedicto XVI- octubre 11 de 2011
Resumen elaborado por: Mons. Carlos Arturo Gómez (Obispo de Dicocesis Zipaquirá)

Objetivo de la Carta: convocar el Año de la fe (11 octubre de 2012- 24 de noviembre de 2013). Motivos: 50º aniversario de Apertura del Concilio Vaticano II y 20º aniversario de publicación del Catecismo de la Iglesia Católica: “será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe”.(cfr. Nº 4)

La carta está inspirada en el texto de Hch 14, 27 “A su llegada (a Antioquia) reunieron a la Iglesia y se pusieron a contar todo cuanto Dios había hecho juntamente con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe”.  // 1 Co 16, 9; 2 Co 2, 12; Col 4, 3: “” se me ha abierto una puerta grande y prometedora”…“para que nos abra una puerta a la Palabra, y podamos anunciar el Misterio de Cristo”.

  1. Convocación y significado del año de la fe(Nº 1-4):
Significado de la puerta: Introducir en la vida de comunión con Dios y permitir entrar en su Iglesia; cruzarla cuando se acepta la Palabra en el corazón; atravesarla para emprender el camino de la fe que empieza en el bautismo y concluye con el paso de la muerte a la vida eterna. De la fe: profesar la fe en la Trinidad. (Nº 1)

Se invita y exige a la Iglesia hoy a redescubrir el camino de la fe, una fe que no puede darse por supuesta. Esta redescubrimiento se logra acercándose al pozo de la escucha de la Palabra de Dios, de esta manera se ilumina la vida, se llena de alegría y entusiasmo renovado por el Encuentro con Cristo. Creer en Jesucristo es el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación (Nº 2-3).

Los contenidos esenciales de nuestra fe, que son patrimonio de todos los creyentes, tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado. (Nº 4)

  1. La profunda renovación que nos plantea el Concilio Vaticano II (Nº 5 - 10)
Este año de la fe es ocasión para leer nuevamente y asimilarlos textos del Concilio Vaticano II. Ellos son textos que forman parte de la Tradición de la Iglesia y representan una brújula segura de orientación y fuerza de renovación en el camino de la Iglesia en el siglo XXI (Nº 5). Este año es también invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor que dé como fruto  una vida nueva en todas sus dimensiones (Nº 6).

Esta fe crece y se fortalece creyendo y dándola. Es la fe y el amor de Cristo que nos impulsa a evangelizar (Nº 7). Por ello necesitamos que en este año nuestra adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa (Nº 8), se llegue a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, se celebre dignamente la fe en la liturgia, se testimonie esta fe y se haga oración (Nº 9).

  1. Creer con el corazón, profesar con los labios y llevar la fe a la vida: una meta a alcanzar con la ayuda del Catecismo y el recorrido por la historia de la fe (Nº 11-14):
Hay unidad profunda entre el acto con el que se cree (con el corazón se cree) y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento (con los labios se profesa). El corazón indica que el primer acto con el que se llega a la fe es don de Dios y acción de la gracia. Profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un compromiso público. Creer no es un hecho privado, es un hecho personal y al mismo tiempo comunitario (Fe de la Iglesia). Por tal razón el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para el propio asentimiento (Nº 10). Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, podemos contar con el Catecismo de la Iglesia Católica. Este no es meramente un libro que contiene teorías sino que nos lleva al encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. El catecismo nos lleva por un camino: la fe que se profesa (Símbolo de la fe), la fe que se celebra (Sacramentos), la fe que se hace vida (Mandamientos) y la fe que se hace oración (Padre Nuestro)(Nº 11).

Es importante que en este año de la Fe se forme a los cristianos para que tengan claridad al responder a interrogantes actuales como la integración entre la fe y la verdadera ciencia (Nº 12). Será decisivo en este año recorrer la historia de nuestra fe a través de la cualponemos la mirada fija en Jesucristo, admiramos nuevamente la figura de María en su experiencia de fe, contemplamos la fe y la audacia misionera de los Apóstoles y de los discípulos de la primera comunidad, redescubrimos la fe de los mártires y de los santos de todos los tiempos hasta llegar a nosotros que vivimos por la fe (Nº 13).

El año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad, pues la fe va acompañada de obras. Sostenidos en esta fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo (Nº 14). 

  1. Conclusión: una invitación personal a buscar la fe
La Carta concluye con una invitación a buscar la fe: “Vete al alcance… de la fe” (2 Tim 2, 22), para que ninguno de nosotros se vuelva perezoso en la fe sino que seamos signos vivos de la presencia de Cristo resucitado en el mundo y manifestemos nuestra alegría y confianza en medio de las pruebas y los sufrimientos, basados en la firme certeza que el Señor Jesús ha vencido al mal y a la muerte. (Nº 15)