lunes, 18 de enero de 2016

La obediencia no está de moda

La obediencia vale más que el sacrificio,
y la docilidad, más que la grasa de carnero.
1S 15

Hoy lo que se escucha es desobediencia muchas veces enmascarada de originalidad, pensamiento libre..... Importante saber distinguir y la rectitud.


domingo, 17 de enero de 2016

Palabra y vida 2016 Evangelio comentado app gratis

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sábado, 16 de enero de 2016

Juicios

Santiago a los Primeros cristianos.

«No  habléis  mal  unos  de  otros, hermanos.  El  que  habla  mal  de  un  hermano  o  lo  juzga,  habla  mal  de  la  Ley  y  la  juzga.  Y  si juzgas  la  Ley,  ya  no  eres  cumplidor  de  la  Ley,  sino  juez.  Uno  solo  es  legislador  y  juez,  el  que puede  salvar  y  perder. Pero tú, ¿quién  eres  para  juzgar al prójimo?»

viernes, 15 de enero de 2016

Cuchicheos

san Bernardo  «Es  difícil  decir  qué  es peor:  ofender  a  otro  de  palabra  o  escuchar al que ofende». 

jueves, 14 de enero de 2016

Autorrenuncia.?

Vivir  en  paz  con  tus  semejantes  es  consecuencia  de  la  caridad,  la  prueba  de  que  amas  al  prójimo como  a  ti  mismo,  de  que  respetas  su  voluntad  tanto  como  la  tuya  y  estás  dispuesto  a  unir  las dos  aun  a  costa  de  la  autorrenuncia.  De  este  modo,  no  solo  preservas  la  paz  de  tu  vida,  sino  que trazas con claridad el camino hacia la  paz  en el corazón de  los demás.





Rezar y juzgar a los demas... Homilia Papa Francisco

Me ha gustado mucho la Homilia del Martes del PApa Francisco del Martes 12 de Enero.
Da nuevas fuerzas para no dejar de poner empeño en Pedir al Padre Dios que El ya verá q conviene y cuando.


La lectura comentada corresponde con 1S 1,9-20


Martes, 12 de enero de 2016
La oración hace milagros e impide que se endurezca el corazón, olvidando la piedad. Podemos ser personas de fe y haber perdido el sentido de la piedad bajo las cenizas del juicio, de las críticas. La historia que cuenta hoy la página de la Biblia (1Sam 1,9-20) es un claro ejemplo. Los protagonistas son Ana —una mujer angustiada por su esterilidad que suplica en lágrimas a Dios que le dé un hijo— y un sacerdote, Elí, que la observa distraídamente desde lejos, sentado en una silla del templo.

La escena descrita por el libro de Samuel nos hace oír primero las sentidas palabras de Ana y luego los pensamientos del sacerdote quien, no logrando oír nada, juzga con malévola superficialidad el mudo susurro de la mujer: para él es solo una borracha. En cambio, como pasará luego, aquel llanto amargo está a punto de arrancar de Dios el milagro solicitado. Ana rezaba en su corazón y solo se movían sus labios, pero la voz no se oía. Este es el valor de una mujer de fe que, con su dolor, con sus lágrimas, pide al Señor la gracia. Cuántas mujeres valientes hay así en la Iglesia —¡tantas!— que van a rezar como si fuese una apuesta… Pensemos solo en una grande, Santa Mónica, que con sus lágrimas consiguió tener la gracia de la conversión de su hijo San Agustín. ¡Hay tantas así!

Elí, el sacerdote, es un pobre hombre por quien siento una cierta simpatía, ya que yo también tengo defectos que me ayudan a acercarme a él y entenderlo bien. Con cuánta facilidad juzgamos a las personas, con cuánta facilidad no tenemos el respeto de decir: ¿Qué tendrá ese en su corazón? No lo sé, pero no digo nada’. Cuando falta la piedad en el corazón, siempre se piensa mal y no se comprende a quien, en cambio, reza con dolor y angustia y confía ese dolor y esa angustia al Señor. Esa oración la conoció Jesús en el Huerto de los Olivos, cuando era tanta la angustia y el dolor que le vino aquel sudor de sangre. Pero no se quejó al Padre: Padre, si quieres quítame esto, pero hágase tu voluntad. Jesús respondió por el mismo camino que esta mujer: la mansedumbre. A veces rezamos, pedimos al Señor, pero muchas veces no sabemos llegar a esa lucha con el Señor, hasta las lágrimas, a pedir la gracia.

Recuerdo una vez más la historia de aquel hombre de Buenos Aires que, con una hija de 9 años desahuciada en el hospital, fue de noche a la Virgen de Luján y pasó toda la noche agarrado a la cancela del Santuario pidiendo la gracia de la curación. A la mañana siguiente, volviendo al hospital, encontró a la hija curada. La oración hace milagros. Incluso hace milagros a los cristianos, sean fieles laicos, sean sacerdotes, obispos que hayan perdido la devoción y la piedad. La oración de los fieles cambia la Iglesia: no somos nosotros, los Papas, los obispos, los sacerdotes, las monjas quienes sacan adelante la Iglesia: ¡son los santos! Y los santos son estos, como esta mujer. Los santos son los que tienen el valor de creer que Dios es el Señor y que puede hacerlo todo.

miércoles, 13 de enero de 2016

Obra de misericordia Visitar a los enfermos

Todos tenemos algún amigo que necesita ser escuchado, tiene enferma el alma y nadie quien le cure.
Incluso a alguien cerca que no es amigo, un vecino, la Sra de la fila de la frutería o del banco.....
Escucharle y darle consejo o no... Solo escuchar.
El alma tiene muchas enfermedades. Hay incluso a quienes en el trabajo les están haciendo caer en enfermedad del alma ( rencor, mala competitividad...) y solo si se les visitará o llamara por teléfono y escuchara otro gallo les cantaría.
Mandar "Wasap" también puede ser preocuparse y vivir la caridad y misericordia , pero no tiene que ser excusa, no hay q quedarse ahí.  

domingo, 10 de enero de 2016

Extraterrestres

Ayer hablaban en la COPE sobre si había vida en otros planetas, OVNIS y temas extraterrestres. Yo pensé que siendo Dios omnipotente pudo crear un único mundo o un carro de ellos. Además casi me resulta raro que solo haya un único mundo, el nuestro......
 

sábado, 9 de enero de 2016

Sobre las palabrotas

Palabrotas
Las siguientes citas bíblicas son claras y sencillas: «Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien, alaben a Dios» (Ef. 5, 3-4). «Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno» (Col. 4, 6).

«No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen» (Ef. 4, 29). «Pero ahora dejen todo eso: el enojo, la pasión, la maldad, los insultos y las palabras indecentes» (Col. 3, 8). «Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad» (Ef. 4, 23-24). «Y yo les digo que en el Día del Juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado. Pues por tus propias palabras serás juzgado, y declarado inocente o culpable» (Mt. 12, 36-37).

... igual que os dije en otro sitio que la mugre puede ser espejo del alma, dice un proverbio comanche que la lengua sucia muestra un espíritu mugriento.

Pensar por libre, Enrique Monasterio. 

domingo, 3 de enero de 2016

obras de misericordia

Las obras de misericordia corporales y espirituales.
1. ¿Qué son las obras de misericordia?
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, 2447
Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina.
La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. Papa Francisco, Bula Misericordiae Vultus.
2. ¿Cuáles son las obras de misericordia?
Hay catorce obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales.
Obras de misericordia corporales: 
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos
Obras de misericordia espirituales: 
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.
Las obras de misericordia corporales, en su mayoría surgen de una lista hecha por Jesucristo en su descripción del Juicio Final.
La lista de las obras de misericordia espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

Fuente http://www.opusdei.es/es-es/article/obras-de-misericordia-jubileo/